Asilo político y homosexualidad: Perseguidos por ser gays

Aunque la Constitución venezolana prohíbe la discriminación por raza, sexo, condición social u otras variables, los activistas LGTB venezolanos denuncian las persecuciones que sufren por su defensa de los derechos humanos. Esdras y Harly tuvieron que abandonar Venezuela tras recibir amenazas por hacer pública su condición de homosexuales. Ahora residen en Alicante, en un limbo legal a la espera de que el gobierno español apruebe su solicitud de asilo político en el país. 

Esdras Catari y Harly Bustamante son venezolanos, homosexuales y activistas. En su país, colaboraban con varias asociaciones en defensa de los derechos de las personas LGTB. Además, participaban en un programa de radio dirigido a adolescentes y jóvenes homosexuales en el que, cada día, denunciaban un derecho que consideraban que se les estaba vulnerando. asilo 1

Fue entonces cuando empezaron a recibir las primeras amenazas. “Al principio era muy light: un mensaje en Twitter, un comentario en Facebook…”, cuenta Harly. Pero luego empezaron a subir de tono. Les seguían por la calle, conocían todos sus movimientos, sus horarios de trabajo, los recorridos que hacían y también dónde residían sus familiares. Esdras cuenta cómo le asaltaron por la calle para robarle el móvil, pues en la agenda tenía grabados los números de teléfono de varios dirigentes políticos con los que se estaba entrevistando, a fin de llevar a la Asamblea venezolana medidas a favor del colectivo LGTB.

Cuando intentaron denunciar esta persecución, se encontraron con el muro de lo que llaman “homofobia institucionalizada”. “En Venezuela no existe la figura jurídica de los crímenes de odio. Cuando una persona es víctima de una agresión homófoba, las autoridades lo califican como un crimen pasional o un ajuste de cuentas, y dejan de investigarlo. Y en algunos casos incluso te dicen que tú te lo has buscado, por ir diciendo por ahí que eres gay”.

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