La vida en positivo

VIH, SIDA, seropositivo. Antirretrovirales,  ¿vacuna? Prueba, diagnóstico, tratamiento… Son conceptos que tienden a confundirse y a crear una sensación de desconcierto en torno a una enfermedad, el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), que desde hace décadas ha estado rodeada por el desconocimiento y, también, por el miedo.

Desde el primer caso diagnosticado en el mundo, el SIDA ha cargado con el estigma de ser “una enfermedad marginal”. En los años 80, era conocido como ‘el cáncer rosa’, considerada una enfermedad de homosexuales, lo que dio pie a argumentaciones homófobas.

Con el paso de los años, han sido los propios homosexuales, tengan o no el virus, uno de los grupos más activos en las campañas de prevención, diagnóstico y visibilización de la enfermedad.

En Alicante, una de las asociaciones más combativas en la batalla contra el SIDA es la asociación ciudadana de Alicante por el VIH (ACAVIH). Domingo Molina y Marcela Macheras son sus coordinadores.

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Marcela sale a saludar a la puerta de la cafetería que regenta desde primeros de año. Enciende un cigarrillo y el humo se va perdiendo entre la cortina de agua, que cae sin dar tregua desde primera hora de la mañana. “Hace un día de perros”. Exhala el humo y mira al frente. Al final de la calle, por entre la lluvia, se adivinan los colores de un mural que recorre los laterales de dos de los institutos más antiguos de la ciudad: el IES Jorge Juan, y a su lado, el Miguel Hernández. Los versos de este último, el famoso poeta de Orihuela, están pintados con spray en la pared: “Para la libertad sangro, lucho, pervivo”.

Coordinadores de ACAVIH el Día Internacional de la lucha contra el SIDA

Marcela de luchas sabe un rato. También de sangre. Pero, sobre todo, de vivir, que es aún más difícil que eso de pervivir. Una vez se consume el cigarrillo, nos hace entrar en la cafetería y nos presenta a Domingo. Ambos coordinan la Associació Ciutadana Alacant pel VIH (ACAVIH). Ambos están afectados por el virus. Ambos tienen una paciencia infinita para resolver las dudas que se les plantean, que son muchas, y muchas de ellas vienen del silencio, del desconocimiento y de la ocultación que han rodeado a esta enfermedad durante tantos años.

“Ha existido una engañifa, que era que la enfermedad sólo afectaba a toxicómanos, homosexuales o hemofílicos. Y muchos pensaban que a ellos no les iba a pasar. Se ha considerado una enfermedad marginal…cuando en realidad se trata de una enfermedad de transmisión sexual”, explica Domingo.

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