Memoria Histórica III: Entrevista a Fernando Olmeda

La reparación del daño

En 1975, con la caída de la dictadura franquista, muchos de los llamados presos sociales y políticos fueron excarcelados. No ocurrió así con los homosexuales.” No pudieron favorecerse ni del indulto ni de la amnistía decretados en los primeros meses de la transición”, explica Olmeda. “Los expedientes siguieron en vigor, porque la privación de libertad que sufrían no era una condena, sino una medida de seguridad destinada a su reeducación”.

El periodista denuncia que “en la transición, el colectivo LGTB no fue una prioridad. En 1979 o 1980, España tenía otras urgencias. Pero transcurrieron demasiados años de olvido, de negación de una realidad histórica. En los últimos diez años, las cosas son distintas, por suerte. La Ley de Memoria Histórica reconoce a las víctimas por orientación sexual de la persecución de la dictadura”.

Amparándose en esta ley, algunos de los homosexuales que fueron perseguidos durante la dictadura han solicitado indemnizaciones económicas y, sobre todo, un reconocimiento público del daño que se les causó. Y algunos de ellos han denunciado que han encontrado trabas a la hora de justificar que fueron víctimas de la represión franquista, porque la documentación de sus casos ha desaparecido.

“La burocracia administrativa de entonces no era la de ahora. Para empezar, no había ordenadores, todo era en papel. El volumen de literatura policial y judicial fue ingente, y además la burocracia del régimen también funcionaba con impunidad, no tenía que dar explicaciones al ciudadano. No creo que se trataran de ocultar, simplemente los documentos se acumularon sin orden ni concierto, o se destruyeron, de manera deliberada o, simplemente tirándolos a la basura”, opina Fernando Olmeda.

ocaña

Durante la transición a la democracia, tuvo un papel muy destacado el pintor naïf José Pérez Ocaña, que fue travesti y un visible activista LGTB en Barcelona. El cineasta Ventura Pons le dedicó un documental titulado Ocaña, retrato intermitente, y recientemente se presentó una propuesta para constituir un museo en su honor en su localidad natal de Cantillana (Sevilla).

“Ocaña decía: “Yo no lucho por ser homosexual, lucho por ser yo, por ser una persona“. Fue una referencia en Barcelona, y la idea de rendirle homenaje en el pueblo donde nació y, de paso, colocar su vida y su obra en el lugar que le corresponde me parece muy acertada”, comenta Olmeda.

La aceptación

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