La vida en positivo

La barrera del rechazo

Pero, al margen de los colectivos concienciados con la enfermedad, los coordinadores de ACAVIH recuerdan que una gran parte de la sociedad sigue rechazando el VIH.

Domingo relata cómo, hasta mediados de la década de los noventa, los recelos que despertaba la enfermedad eran mucho mayores, ya que no fue hasta 1996 cuando el VIH alcanzó su pico más alto y, después, comenzó a remitir el número de nuevos casos.

“Una vez fui a un bar con otro chico que estaba muy deteriorado, pesaría unos cuarenta o cuarenta y cinco kilos. A mí me sirvieron el café en una taza, porque tenía un aspecto normal, pero a él se lo pusieron en un vaso de plástico. Cuando fuimos a pagar el café, me acerqué a la barra y le dije al camarero: “Mira esta taza: si la quieres romper, la rompes. Porque yo tengo la misma enfermedad que éste”. Ésa era la sociedad en la que vivíamos a finales de los ochenta y principios de los noventa. Era un rechazo tan fuerte, que convirtieron la enfermedad en marginal”, cuenta.

Además, “si tenías el VIH, te descartaban como receptor de un trasplante de órganos, aunque lo necesitases. Asumían que te ibas a morir, y que no valía la pena operarte”, recuerda.

8253503422_d03e8b3ba4_z

Incluso hoy en día sigue percibiéndose ese rechazo hacia los afectados por el VIH. “No es lo mismo que te diagnostiquen cáncer, que cuando se trata de VIH. Si dices que tienes cáncer, todo el mundo se compadece de ti. En cambio, si dices que lo que tienes es VIH, la gente suele pensar en lo que habrás hecho para tener esa enfermedad, en la vida que habrás llevado, te culpabilizan”.

Marcela añade que uno de los temas que más se debaten en los grupos de ayuda mutua que organiza ACAVIH es precisamente la duda de si se debe o no contar a las personas del entorno que se padece la infección por VIH. “Si la persona se cuida, no tiene por qué decirlo a nadie. Por ejemplo, en el trabajo no sería necesario decirlo. Aunque a mí siempre me ha parecido importante contarlo”.

“Pero sabes que ha habido reacciones de todo tipo”, interviene Domingo. “Algunos amigos me han dicho que les daba igual. Otros, han pegado el portazo. Realmente no depende de ti: depende de la otra persona, del miedo que le tenga a la enfermedad”.

Con las relaciones de pareja ocurriría otro tanto. “Dicen que las parejas que mejor lo llevan son las parejas cerodiscordantes: una pareja formada por una persona seropositiva, y otra que no tiene el virus”, aclara Marcela.

Leer más

 

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s